"Se me completó la vida", dijo la nieta recuperada 126

Adriana, la hija de Edgardo Garnier y de Violeta Graciela Ortonali, quien fue secuestrada embarazada a fines de 1976, aseguró el martes al mediodía en una conferencia de prensa ofrecida en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo, que "esta vez no pudieron" y que, con la restitución de su identidad, "el amor le ganó al odio".

"No pudieron, esta vez no pudieron. El amor le ganó al odio. El amor es más fuerte que el odio, siempre", dijo emocionada, entre lágrimas y llantos, acompañada por la titular del organismo, Estela de Carlotto.

"Ayer a la mañana (por el lunes) me llamaron de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad y pensaba que era una llamada cualquiera. Me dijeron que había información que me tenían que dar personalmente. A partir de ahí empecé a sospechar lo que podía ser y me puse muy ansiosa", relató sobre su historia de restitución que comenzó cuando acudió al área de Presentación Espontánea de
Abuelas.

"Feliz es la palabra, estoy plena, cerró esa ficha del rompecabeza (sobre su identidad) y se armó una nueva con una familia hermosa. Se me completó la vida", añadió sobre sus primeras sensaciones.

El diálogo con su abuela

Adriana y Blanca se reencontraron después de 35 años. "Me pareció un sueño cuando la señora Estela me llamó ayer a la tarde. Hace mucho que estoy esperando", reveló la abuela.

Debieron pasar 35 años para que una charla ocurra. Se trata de la conversación que mantuvo este martes la nieta recuperada número 126 con la abuela de Plaza de Mayo, Blanca Díaz de Garnier. Su abuela.

Recién ayer se conoció la noticia de que Adriana Cosentino recuperó su identidad y este martes charló por primera vez en forma pública con la madre de su papá biológico. “A los 40 años tengo una abuela”, decía risueña.

Adriana es abogada y trabaja en la Defensoría General de La Nación. Si bien tenía cerca la sede de Abuelas de Plaza de Mayo, el nombre de la entidad no le generaba curiosidad.

“Yo nunca dudé en el sentido físico porque mi mamá de crianza era muy parecida a mí”, contó en el programa radial del periodista Reynaldo Sietecase. Sin embargo, había partes de su historia que siempre le hacía ruido en su interior. “Cosas sueltas”, como calificó.

“Ellos no sabían que yo era hija de desaparecidos. Ellos se cansaron de estar anotados en la lista de adoptantes y no pudieron. Un vecino de un amigo, que era comisario, le había ofrecido adoptar más rápido. Pero ellos creyeron que yo venía de una familia que no me pudieron tener”, contó.

“Después del advenimiento de la democracia-relató-, mi viejo vio un cartel en la calle y le dijo a mi vieja: ‘mirá, esta chica es parecida a Adriana’ y empezaron a darse cuenta de los horrores de la Dictadura. Y empezaron a tener dudas y se lo contaron a mi tía. Y ella es la que me cuenta todo”.

La nieta mencionó que ya habló con su abuela: "Es una genia, no lo puedo creer, ya la quiero. Me mostraron una foto y es hermosa por dentro y por fuera".

Explicó que todavía está en "shock" por la noticia, pero que igual decidió participar de la conferencia de prensa "para compartir" su "felicidad" y para "ayudar a darle ese empujoncito a esa gente que tiene una duda por su identidad".

 

 

 

 

 

 

 
   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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