El mensaje del nuevo obispo

Monseñor Barba aseguró que abrirá puertas "para quienes deseen entrar" y tenderá "puentes donde sea necesario"

En la asunción llevada adelante el sábado último en la Iglesia Catedral, el nuevo Obispo de San Luis, Gabriel Barba, manifestó que no le preocupan "las diferencias de pensamientos o de criterios, lo que no se puede jamás perder es el respeto y la comunión; esos son los ejes esenciales para con el obispo. Si queremos ser eclesiales de verdad, nada puedo yo sin ustedes y nada pueden ustedes sin estar en comunión con el obispo". Y aseguró que será "ser servidor de la comunión, atendiendo a unos y a otros, abriendo puertas para quienes deseen entrar y tendiendo puentes donde sea necesario".

Durante la cerenonia, el obispo saliente, Pedro Martínez, dirigió palabras de bienvenida a su sucesor y, seguidamente, monseñor Jorge Lozano transmitió el saludo de los miembros de la Conferencia Episcopal Argentina y leyó el Decreto Protocolar 4205 de este nombramiento firmado por el Papa Francisco el 7 de julio pasado.

La nueva autoridad eclesiástica de San Luis fue puesta en funciones por el arzobispo de San Juan y metropolitano de la región de Cuyo, Jorge Lozano.

En sus primeras definiciones, Barba expresó que un obispo debe ser “padre de todos y servidor desde la unidad” y destacó que la Diócesis debe ser “la madre que da lugar a todos los carismas, y como obispo eso procuraré con mucho esmero, que todos sientan que tienen lugar en la mesa y en esa mesa debo ser servidor de la comunión, atendiendo a unos y a otros, abriendo puertas para quienes deseen entrar y tendiendo puentes donde sea necesario”.

Con sus 32 años de vida sacerdotal y seis de episcopado, el prelado expresó su deseo que esta entrega en su nueva función en San Luis lo lleve "justamente al servicio de la justicia y el derecho, al amor y la misericordia para llevar a todos al encuentro del Señor como una Iglesia sencilla, servidora, de puertas abiertas para todos".

"Aprendí que siempre debe trabajarse en equipo", señaló y consideró que "el único centro de la tarea evangelizadora es Jesucristo; amo la rectitud, la justicia y la verdad; tengo aversión por la mentira y la falta de transparencia; también aprendí a poner las cosas sobre la mesa y no temo en hablar, ni en decir lo que haya que decir. Solo busco hacer lo que corresponda. No es difícil trabajar conmigo siempre que se lo haga desde la verdad".

"Siento profundamente que el primer paso que debo dar es escuchar la historia que nos habla con sus hechos, al pueblo que se manifiesta con sus esperanzas y también con su propia cultura; escuchar a todos los fieles cristianos que darán su mirada cual paleta de colores que enriquecerán una nueva pintura", expresó en su homilía.

En el tramo final expresó: "No me preocupan las diferencias de pensamientos o de criterios, lo que no se puede jamás perder es el respeto y la comunión; esos son los ejes esenciales para con el obispo. Si queremos ser eclesiales de verdad, nada puedo yo sin ustedes y nada pueden ustedes sin estar en comunión con el obispo".

Afuera, los fieles siguieron la misa a través de pantallas gigantes, con tapabocas y el exigido distanciamiento.

 

 

 

 

 
   
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  <script type="text/javascript">

var _gaq = _gaq || [];
_gaq.push(['_setAccount', 'UA-16873126-1']);
_gaq.push(['_trackPageview']);

(function() {
var ga = document.createElement('script'); ga.type = 'text/javascript'; ga.async = true;
ga.src = ('https:' == document.location.protocol ? 'https://ssl' : 'http://www') + '.google-analytics.com/ga.js';
var s = document.getElementsByTagName('script')[0]; s.parentNode.insertBefore(ga, s);
})();

</script>

  googlea5ed8c6199e1c16d.html