“La red antigua de acequias, construida en ladrillo, debe ser refuncionalizada”

Presentaron el Plan Maestro para la Sistematización de Cuencas Urbanas y Sistema de Drenaje Pluvial de la Ciudad

 

El Asesor de la Secretaría de Infraestructura, Juan Carlos Flores, explicó ayer los alcances de la Sistematización de Cuencas Urbanas y Sistema de Drenaje Pluvial de la Ciudad. “Este plan abarca todo el ejido urbano del Municipio de San Luis y la idea es utilizar la red ya existente. En el plano resaltamos en líneas rojas la red de acequias existentes que es posible utilizar y que han sido incorporadas al sistema. En amarillo marcamos los canales hechos recientemente de hormigón. Violeta son los cursos naturales que el agua está erosionando y que hoy no se están utilizando ya que el agua escurre simplemente. En negro es lo que no existe y hay que construir”, explicó Flores.

“La red antigua de acequias, construida en ladrillo, debe ser refuncionalizada y puesta en valor porque algunas están obstruidas o rotas e implica un bajo costo. Por ejemplo, el canal 4 está en perfectas condiciones, pero es más pequeño de lo que debería y necesitamos agrandarlo para poder seguir utilizándolo y evitar que el agua ingrese a los barrios Amppya y Pueblo Nuevo”.

“Esta obra debe hacerse en etapas y hay que sentarse a hablar con los departamentos ejecutivos y técnicos para definir cuáles son las prioridades, el presupuesto y comenzar a trabajar en etapas. El tiempo que demande construir este sistema de drenaje depende de varios factores, como el económico. El Municipio tiene una buena relación con la Provincia y eso va a colaborar para que se haga rápidamente, pero en el término de 4 a 5 años debiera estar terminado”.

“Con esto se limitarían al mínimo las inundaciones urbanas. Por lo menos el sistema está funcionando, lo hemos calibrado, lo hemos probado y estamos viendo su comportamiento en las distintas calles y no deberíamos tener problemas en la ciudad. Además del centro, a mí me preocupa mucho más la zona baja oeste, que es vulnerable social, económica y topográficamente y hemos trabajado para que eso se elimine”.

“El plan está planteado 2016-2050, de la mano del proyecto del Código Urbanístico y hemos podido trabajar coordinadamente con el mismo equipo. De modo que las áreas de descarga figuran en el código como áreas de reserva y no estarán urbanizadas”.

“Vengo desarrollando este plan de forma particular desde julio de 2011. El año pasado puse a conocimiento del Intendente este trabajo y a él le pareció prudente incorporarlo a la gestión. Eso ha permitido que el plan de drenaje pluvial se enriqueciera con el aporte de profesionales de la intendencia de distintas disciplinas y este Plan Maestro que estamos presentando está pensado desde 2016 a 2050 en coordinación con el proyecto de Código Urbanístico recientemente enviado al Concejo Deliberante”.

“Hay que remontarse a 1819 para ver antecedentes del manejo de recursos hídricos en la Ciudad de San Luis. Se dice que entonces la irrigación, se cree, que sólo irrigaba quintas. La realidad es que la red cumplía una doble función y en época de lluvias también drenaba. De modo que hay que considerarla como parte de una red de drenaje, tal vez la más importante que San Luis haya tenido hasta esa fecha”.

“Se encararon algunas obras de drenajes en la zona noreste de la ciudad y en los mapas podemos apreciar canales realizados y donde aparece en forma más notable cómo el factor humano puede alterar el adecuado funcionamiento de una red de drenaje pluvial. Los residuos sólidos urbanos, sedimentos arrastrados y ramas, que son factores que van complicando el adecuado drenaje de las aguas pluviales”.

“De forma más reciente, en 2007, la Municipalidad solicitó a la empresa Kürten-Carchano la ampliación de un antiguo canal construido en avenida 25 de Mayo. El proyecto contemplaba una laguna de retención y control de efluentes pasando avenida Justo Daract”.

“Más recientemente, en 2016, el Municipio está llevando adelante un proyecto de desagüe pluvial en avenida Perón, un drenaje subterráneo que está en ejecución. Otro sistema en el norte del ejido, en la zona de la Maternidad Teresita Baigorria, y genera un impacto importante a las nuevas urbanizaciones del área”.

“En general este es un resumen donde podemos localizar puntos conflictivos del drenaje pluvial urbano en donde aparecen deficiencias en algunos drenajes antiguos pero también aparece el factor humano. El factor humano es fundamental para el drenaje pluvial, en San Luis y en todas las ciudades, porque el agua arrastra los residuos sólidos urbanos y terminan taponando el sistema y complicando el adecuado drenaje”, dijo Flores.

Metodología del estudio

“En julio de 2011 por iniciativa propia decidí analizar todo el ejido de la ciudad de San Luis a través de imágenes satelitales y apoyo tecnológico que me permitieron tener una visión general de la problemática”.

“Inmediatamente, decidimos hacer el levantamiento topográfico, que es una medición de la superficie de la tierra y sus alturas. Con eso vimos la forma de la superficie del ejido urbano, para ver cuáles son las zonas más altas, las más bajas, dónde puede encharcarse el agua y dónde escurre rápidamente”.

“El área de interés del proyecto va desde el río Chorrillo hacia el límite norte del ejido. En esa zona, una parte está ocupada por calles, casas y edificios, donde pudimos medir los centros de esquina, caminando por las calles. Otra parte es natural, parte de sierras, aeropuerto que no está ocupada por barrios y donde utilizamos otra metodología. De 13 mil hectáreas, 5 mil fueron medidas a pie con instrumentos de medición de alta precisión. El resto lo medimos con herramientas y sistemas digitales”.

“Con la topografía definida, hicimos un análisis de flujos superficiales y determinamos un sentido de escurrimiento que es de este a oeste, con una pequeña inclinación hacia el norte, excepto de calle Ayacucho hacia el río que es claramente hacia el sur”.

“Después analizamos el tipo de uso del suelo que tiene la cuenca urbana, que nos da la cantidad de superficie permeable. Para un análisis de escorrentía pluvial superficial, lo importante es saber la cantidad de superficie permeable e impermeable que tenemos. Lo impermeable, como casas y asfalto, atenta en contra de un buen drenaje, mientras que lo permeable nos ayuda”.

“Establecimos que San Luis tiene un 75 por ciento de superficie impermeable y calculando el crecimiento urbano y los proyectos urbanísticos, buscamos saber cuántas hectáreas más van a impermeabilizarse. Con eso, establecimos nuevamente las líneas de flujo, caudales y cantidad de agua”.

“El objetivo es convertir el agua de lluvia en agua que escurre superficialmente y después de haber esquematizado el sistema decidimos tener cuatro bloques. El primer es el bloque hidrológico que se ocupa de las variables climatológicas, el topográfico de ocupación del terreno. El bloque de hidráulica de captura, nos permite ver cómo, con qué infraestructura, recibir el agua que escurre en la superficie e introducirla. El bloque ambiental, es para ver qué hacer con un líquido que tiene una carga contaminante elevada, dónde y cómo lo depositamos, y trabajar para que el impacto sea mínimo”.

“Hay una idea que dice que las calles pueden ser elemento de transporte del torrente fluvial. Hicimos un relevamiento de las calles, medimos el perfil de las calles para determinar un promedio. Para ver si funcionaba, tuvimos que pasar al análisis hidrológico o sea, qué tipo y cantidad de precipitación”.

“Para una cuenca urbana los números de precipitaciones acumuladas no sirven. Lo que necesitamos es medir con lluvias instantáneas, pero en San Luis no hay estaciones que midan lluvias instantáneas. Lo más cerca que tenemos es la estación meteorológica del gobierno de la provincia. El año pasado tuvimos una lluvia de 85 milímetros en poco más de una hora y que generó un gran impacto y complicaciones en la ciudad. La Asociación Mundial de Climatólogos pide que no trabajemos con series menores a 30 años de edad para tener datos objetivos y esa no es una realidad que en San Luis podamos lograr”.

“Lo que hicimos fue tomar lo que existía, lo que nos podía brindar el Aeropuerto, la estación de La Punta más informaciones de servicios meteorológicos de Estados Unidos. Con eso configuramos distintos escenarios y trabajamos con escenarios de 30 milímetros, de 100 milímetros, de 120 milímetros, de 10 milímetros distribuidos en distintos tiempos”.

“Uno de los escenarios que más trabajamos fue uno que plantea 10 milímetros en un hora -que genera poco o nada escurrimiento-. Cuando descargamos 10 milímetros más ya tenemos escurrimiento, porque se ha generado una lámina en la superficie que actúa de lubricante y permite que el agua que cae escurra rápidamente. Finalmente descargamos 70 milímetros de golpe, en una hora, y eso ya genera complicaciones que muestran claramente la deficiencia del sistema de escorrentía y en ese punto nuestras condiciones son muy desfavorables”.

“Nosotros tomamos cada canal, parte por parte, y las sometimos a las condiciones de análisis que determinamos para determinar en qué lugar pueden haber conflictos como anegamientos, colapsos, canales tapados, dónde escurre bien, si es posible trasladar ese caudal de agua por las calles o es necesario realizar infraestructura complementaria para evacuar el caudal. Lamentablemente, cuando hicimos el análisis de las calles como elementos de transporte vimos que no son suficientes como único recurso de drenaje, sino que es necesario contar con canales que permitan el correcto escurrimiento de las aguas”.

“Rápidamente hicimos una revisión de datos ajustando los canales, las pendientes, velocidad y superficie y se generó este nuevo sistema de canales de drenaje. El área analizada es desde el río Chorrillo hacia el norte, unas 13 mil hectáreas aproximadamente porque la zona sur se analizó en otro momento. Del total de hectáreas, un poco más de 4 mil están consolidadas, urbanizadas y con los proyectos que hoy están en curso en la Municipalidad y los que se están desarrollando esas ese número será mayor”.

“El sistema de drenaje pluvial tiene una red que si ponemos canales uno a continuación del otro suman más de 67 kilómetros, de los cuales el 24 por ciento ya existen y la decisión nuestra fue incorporarlos al sistema que estamos planificando. Eventualmente lo complementaremos con alguna otra obra. El 23 por ciento son aquellos cauces productos de la misma erosión del agua, que están vigentes y que pueden ser utilizados”.

“Por ejemplo la Ruta 147, donde el agua ya nos indicó por dónde va a escurrir y será necesario trabajar con infraestructura para conducirla de forma controlada. Es decir que estamos alrededor del 45-46% con una solución en el terreno ya existente. El canal de Presidente Perón que está en ejecución, también ha sido incorporado a este sistema”.

“En calle no deberíamos permitir velocidades mayores a 1,5 metros cúbicos de agua por segundo para garantizar la seguridad de los peatones y evitar el arrastre de contenedores y vehículos. Esas velocidades que tenemos nos obligan a pensar que la calle sola no alcanza. Cuando manejamos infraestructura como canales superficiales o subterráneos también debemos tener velocidades que no superen los 5 metros cúbicos por segundo para evitar la erosión del agua sobre el mismo, pero tampoco puede ser muy baja porque se acumulan sedimentos. Esas variables se analizan a la hora de definir si los canales deben ser abiertos o no”.

“El diseño que hemos realizado muestra un canal colector principal muy grande, que va paralelo a la ruta a Pescadores, que será el último colector que la ciudad puede tener debido al límite del ejido. También contemplamos lagunas o sistemas que van a permitir atender el aspecto ambiental, ya que tenemos la responsabilidad de minimizar el impacto que vamos a generar y debemos limpiar y tratar los líquidos pluviales antes de verterlos al río Chorrillo”.

“Este proyecto, por su dimensión, trasciende cualquier gestión municipal, de modo que es necesario plantear etapas. En este sentido es importante el factor humano y cultural. Cada vez que arrojamos la basura, el sistema de recolección de residuos sólidos urbanos y el barrido y la limpieza no se mantienen en el tiempo, se afecta el sistema de drenaje. Para el diseño de este sistema, consideramos que 15 días antes de modelar no se barría la ciudad, con sus consecuentes complicaciones en el libre escurrimiento”, concluyó el Asesor de la Secretaría de Infraestructura.


 

 

 

 

 

 

 

 
   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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