El agua también se puede utilizar para riego y otros proyectos

Explicaron cómo funcionará la nueva planta de tratamiento de efluentes

Pablo Turelli, ingeniero a cargo de la construcción de la nueva planta de tratamiento de efluentes, informó acerca del avance de obra, cuyo plazo de finalización está fijado para el 14 de octubre. “Se ha fijado el 14 de octubre como fecha de finalización de la obra y la empresa ha comprometido todo su capital técnico y económico para poder llevarla a cabo. La UTE está trabajando firme para poder llegar a esa fecha y poder inaugurarla a fines de este mes”, dijo Turelli.

“Podríamos sintetizar en tres los frentes de trabajo, primero, el nexo que conecta a las dos plantas de tratamiento -la actual y la nueva-. Allí se están haciendo trabajos de terminación de cámaras y de la cámara partidora que es donde se interconectará el sistema viejo con el nuevo”.

“Un segundo frente es la planta propiamente dicha, que a su vez tiene distintos frentes. Se está trabajando en canalizaciones de entrada y salida a las lagunas, como así también en la cámara de rejas que es donde se realiza la separación de los sólidos”.

“Recientemente se finalizó la parte eléctrica que posibilita la iluminación general del predio y se están colocando protecciones a los márgenes de las lagunas para evitar la erosión por el oleaje y la acción del viento. Se está construyendo la sala química, donde se realizarán los estudios de laboratorio y las pruebas para la dosificación de cloro y la casa del encargado. Está en proceso la cámara de clorado, que es donde se realiza la desinfección final mediante el agregado de cloro al agua”.

“El tercer frente de trabajo es la desembocadura en el río. Toda la cañería ya está tendida hasta el río y se está trabajando en la desembocadura, que es una estructura que busca que el ingreso no sea dañino para lecho del río, disipando la energía de manera hidráulicamente sana”.

“La diferencia entra la planta actual y la planta nueva es la capacidad, porque el tratamiento es similar, con lagunas de oxidación, que es el método más barato, pero tan efectivo como cualquier otro. Esta nueva planta duplica la capacidad de tratamiento de los efluentes y esto va a permitir tratar el líquido cloacal de otras zonas de la ciudad y mejorar el tratamiento actual, que es insuficiente”.

“Con las cámaras partidoras se podrá hacer una selección del líquido a tratar y distribuirlo entre ambas plantas. A su vez, la ubicación de esta nueva planta nos da la posibilidad de ampliar el sector de abastecimiento de la red de cloacas a todos los barrios de la ciudad, porque los barrios 1° de mayo y 9 de Julio no tenían acceso ya que están aguas abajo de la actual planta; otros barrios que se van a sumar son Unión y Estrella del Sur, que debido a su situación topográfica no podían sacar sus efluentes”.

“La primera separación de los efluentes que ingresan se realiza en la cámara de rejas, que separan el sólido que no es tratable por las lagunas y que va a tratamiento de residuos sólidos urbanos, mientras que el otro sólido que queda es barro. Cada cierto tiempo, las lagunas se tienen que vaciar para secar y retirar el barro que se acumula. Este material se puede usar como abono”.

“El proceso de tratamiento empieza en la cámara de rejas, luego el tratamiento primario del efluente es en la laguna facultativa, donde permanece mientras las bacterias realizan la descomposición que disminuye su nocividad. Pasa a una segunda laguna que hace un trabajo más fino con otras bacterias y finalmente se realiza una desinfección por la aplicación de cloro”.

“Este proceso es para alcanzar los estándares de calidad del líquido que sale de la planta y se verterá en el río. La ley que establece el estándar es la Ley de Residuos Peligrosos, que establece la cantidad de demanda bioquímica de oxígeno que debe tener el líquido y qué cloro residual debe tener. El agua también se puede utilizar para riego y otros proyectos, con estándares distintos y menos exigentes que los de descarga al río”.

“El tiempo que demora el proceso de tratamiento es un mes aproximadamente, de 30 a 40 días es lo que necesitan las bacterias para degradar la materia y llevarla a niveles menos nocivos en términos de contaminación. Esto puede variar de acuerdo a la temperatura del agua y la época del año”, concluyó Pablo Turelli.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  <script type="text/javascript">

var _gaq = _gaq || [];
_gaq.push(['_setAccount', 'UA-16873126-1']);
_gaq.push(['_trackPageview']);

(function() {
var ga = document.createElement('script'); ga.type = 'text/javascript'; ga.async = true;
ga.src = ('https:' == document.location.protocol ? 'https://ssl' : 'http://www') + '.google-analytics.com/ga.js';
var s = document.getElementsByTagName('script')[0]; s.parentNode.insertBefore(ga, s);
})();

</script>

  googlea5ed8c6199e1c16d.html